El Apolo de Belvedere: Historia, Iconografía y Legado
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El Apolo de Belvedere: Un Icono de la Antigüedad
El Apolo Belvedere, también conocido como Apolo de Belvedere o Apolo Pitio, es una célebre estatua de mármol que representa al dios griego Apolo. Forma parte del acervo del Museo Pío-Clementino, una de las unidades de los Museos Vaticanos. Su datación, autoría y procedencia son objeto de debate, pero generalmente se considera una copia romana de un original griego perdido.
Redescubrimiento y Consagración
Redescubierta durante el Renacimiento, la estatua fue expuesta en el Cortile del Belvedere del Vaticano a partir de 1511, de donde proviene su nombre. Pronto se volvió célebre, y durante mucho tiempo fue considerada la representación ideal de la perfección física masculina y una de las más importantes reliquias de la Antigüedad clásica. Fue copiada en innumerables ocasiones, reproducida en grabados de amplia circulación y asumió el papel de uno de los principales símbolos de la civilización occidental.
Decadencia y Recuperación de su Prestigio
A partir de mediados del siglo XIX, su prestigio comenzó a declinar, y en la primera mitad del siglo XX llegó a su nivel más bajo, siendo vista como una creación sin expresión. Sin embargo, en la actualidad ha recuperado parte de su antigua fama y, aunque algunos estudiosos todavía se muestran reticentes con respecto a su mérito artístico, se ha consagrado como la más conocida de las representaciones del dios y como un icono muy popular.
Iconografía: El Enigma de las Manos Perdidas
A pesar de su buen estado de conservación cuando fue redescubierta, la estatua carecía de las manos, elementos esenciales para identificar los atributos que portaba y las acciones que realizaba.4 En general, se cree que estaría en el acto de disparar una flecha, cuyo arco estaba en su mano izquierda.5 Otros imaginaban que esta mano sostendría la égida de Zeus, o que la derecha portaba una rama de laurel o una flecha.6,7 Existen algunos vestigios en el tronco del árbol que fueron interpretados como fragmentos de un ramo de laurel adornado con fajas.5
Autoría y Datación: Un Debate Abierto
Nada se sabe con certeza acerca de su procedencia, su autoría es incierta y el análisis estilístico no es concluyente. Las principales hipótesis son:
- Copia de la era Antonina de un original griego en bronce, perdido, atribuido al ateniense Leocares, activo en la fase final del periodo clásico.
- Obra de un escultor desconocido del periodo helenístico.
- Creación romana original, en una relectura ecléctica del canon clásico griego.4,5
El Apolo Belvedere fue identificado históricamente con una estatua de Apolo atribuida a Leocares, citada por Plinio el Viejo y Pausanias como instalada delante del templo de Apolo Patroos en Atenas. Esta referencia fue muchas veces repetida como una evidencia de la autoría. Si la conexión fuera correcta, eso colocaría su datación entre 350 y 325 a.C.3 Sin embargo, tanto Plinio como Pausanias citan la obra pero no la describen, lo que convierte la cita en una evidencia débil,8,9 y no ha sobrevivido ninguna otra obra atribuible con seguridad a Leocares, lo que podría establecer un reconocimiento definitivo por afinidades estilísticas.3
Por otro lado, guarda una gran semejanza estilística con la Diana de Versalles, una escultura tradicionalmente atribuida a Leocares,10 y se ha sugerido que ambas estatuas podrían haber formado originalmente un mismo conjunto.11 Recientemente fueron encontrados fragmentos de lo que parecen ser moldes del Apolo en un antiguo taller de escultura en Baiae, en el sur de Italia, junto con otros moldes que fueron datados del periodo clásico.3 Su datación se vuelve más problemática al constatarse que varias de sus características no pertenecen al clasicismo típico, pero pueden ser variaciones introducidas por el copista.3