Arquitectura del Siglo XIX: Del Eclecticismo al Modernismo y la Era del Hierro
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Una Nueva Mirada en la Arquitectura del Siglo XIX
1. De la Arquitectura del Eclecticismo al Modernismo
1.1 Eclecticismo: El Caso Español
Aunque posteriormente sería despreciado como un estilo vacío y de mal gusto, el Eclecticismo fue la gran corriente constructiva de la segunda mitad del siglo XIX. Para sus seguidores, era una forma nueva y libre de entender la arquitectura, que consistía en tomar de cada época y estilo aquellos elementos que mejor se adaptaban a las necesidades planteadas por cada edificio.
Tras la inauguración de la Ópera de París y su extraordinario éxito, el Eclecticismo se extendió rápidamente por toda Europa. Sus formas, rotundas y complejamente articuladas, se convirtieron en el símbolo del poder y del lujo, caracterizando la imagen moderna de las principales ciudades europeas.
Los edificios más representativos se vieron invadidos por columnas gigantes, sofisticados vanos y remates espectaculares inspirados en la arquitectura egipcia, clásica o medieval, entremezclados con total libertad.
Ejemplos de este estilo son el Casino de San Sebastián y el Ayuntamiento de La Coruña.
1.2 La Madurez de la Arquitectura del Hierro
Entre 1867 y 1889, la arquitectura del hierro alcanza su esplendor. Basándose en las mejoras técnicas para la fabricación y montaje de las piezas de hierro, las principales empresas constructoras se lanzaron a espectaculares intervenciones que tendrían en las exposiciones universales sus manifestaciones más llamativas. Precisamente en la Exposición Universal de París de 1867 se dio a conocer, como colaborador en la planificación de la Galería de las Máquinas, un joven ingeniero que habría de convertirse en todo un símbolo de este tipo de construcción: Gustave Eiffel.
La empresa de Gustave Eiffel demostró su categoría en trabajos como el puente de la Torre sobre el Duero, los almacenes Bon Marché de París y La Estatua de la Libertad de Nueva York.
En 1889, París celebró la mayor de las exposiciones universales, la destinada a conmemorar el primer centenario de la Revolución Francesa. Con tal motivo, se levantaron dos construcciones claves en la arquitectura contemporánea: la Torre Eiffel y la Galería de las Máquinas.