El Arte Islámico en España: De los Reinos Taifas a la Alhambra
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Arte Islámico en España
3. Arte de los Reinos de Taifas
A la muerte de Almanzor, el Califato se desintegra, apareciendo los reinos taifas. De estos reinos, uno de los más fuertes es el Taifa de Zaragoza, ciudad en donde se construyó el más hermoso ejemplo de arquitectura taifa: el palacio de la Aljafería (s. XI). La puerta está flanqueada por dos torreones que recuerdan a los de las fortalezas omeyas. En el interior destaca la extraordinaria serie de arcos empleados: polilobulados, mixtilíneos, de herradura, túmidos, acompañados de motivos decorativos diversos. Las alcazabas de Málaga y de Almería son otros ejemplos de arte taifa.
4. Arte Almohade
Tras la caída del imperio almorávide y un nuevo período de reinos de taifas, ocupan la península los almohades. Este pueblo practica un islamismo que se caracteriza por la austeridad, el dogmatismo (lo que hoy llamaríamos "integrismo") y el poco aprecio por el lujo. La arquitectura almohade no presenta grandes novedades, pero sí es muy austera por lo que respecta a la decoración. No obstante, aportan un nuevo elemento decorativo: el paño de sebka, especie de retícula de rombos, de trazos mixtilíneos o lobulados, que recubre las paredes (a veces se le añade cerámica vidriada) y que será muy usado por el arte mudéjar. Establecieron la capital en Sevilla. La obra cumbre es la Mezquita de Sevilla, edificada entre los años 1172 y 1176 por el califa Abu Yacub Yusuf. Era más grande que la de Córdoba e imitaba a la mezquita de la Kutubiyya (Marraquesh): la sala de oración tenía 17 naves orientadas hacia el sur que, como novedad, están divididas por pilares de ladrillo, rectangulares o cruciformes, que sostenían arcos de herradura apuntados, llamados túmidos. Estos elementos son de enorme importancia porque casi toda la arquitectura mudéjar de la región los utilizará. La mezquita fue destruida al edificar la actual catedral. Tan sólo se conserva el patio de las abluciones, actual Patio de los Naranjos y, sobre todo, el famoso alminar, que se conoce con el nombre de la Giralda. Fue iniciada por el arquitecto Ben Basso en el año 1184, empleando como base sillares de piedra, pero el resto de la torre es de ladrillo cortado. Es de planta cuadrada, al igual que la de Córdoba y la de Marraquesh. Las ventanas tienen arcos polilobulados y las paredes se adornan con paños de sebka. Esta torre tenía como remate otra más pequeña, hoy embutida en la obra renacentista, y encima el típico yamur. En el año 1557, Hernán Ruiz II le añadió el actual cuerpo de campanas, de estilo renacentista y, más tarde, se dispuso el famoso "Giraldillo", que es una alegoría del triunfo de la fe cristiana. También es obra almohade la muralla de Sevilla, de la que quedan algunos trozos, siguiendo el clásico esquema almohade: muralla alta y delante otra más pequeña llamada barbacana. De las torres destaca la llamada Torre del Oro (1220). Era una torre albarrana, es decir, que sobresale del cinturón de murallas y servía para impedir el paso de los barcos por el río, mediante una cadena que unía esta torre con otra situada en la orilla opuesta. Es de planta octogonal.
5. Arte Nazarí: La Alhambra
Tras la desintegración del imperio almohade, sólo queda en la península un reino musulmán: el sultanato nazarí de Granada (1232-1492). El primer sultán, Muhammad I, comienza la construcción de una ciudad fortificada en el cerro de la Sabika, que se llamará con el tiempo la Alhambra ("cerro rojo"). Sólo siete sultanes construyeron algún edificio en la Alhambra, comenzando las obras con Muhammad I (1232) y terminando con Muhammad VII (1408). La época de mayor esplendor es la de Yusuf I (1333-1354) y su hijo Muhammad V (1362-1391). El enorme recinto se articula en tres núcleos independientes:
a. La alcazaba y las murallas: En 1238, Muhammad I mandó reconstruir la vieja alcazaba, colocada sobre el espolón con más pendiente de la colina, y rodear ésta con un cinturón de murallas. La alcazaba es de planta irregular y consta de dos recintos amurallados: uno exterior, bajo, a modo de barbacana, defendido por la torre de las Armas, y otro interior reforzado por grandes torres, como la del Homenaje (vivienda del sultán) y la de la Vela. Dentro del segundo recinto está el barrio castrense.