Catedral de Santiago y Monasterio de Silos: Joyas del Románico

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Santiago de Compostela: Corazón del Románico Europeo

La Catedral de Santiago de Compostela es una obra cumbre del románico europeo y uno de los templos más característicos de las llamadas iglesias de peregrinación. En el año 814, el obispo Teodomiro de Iria Flavia descubre los restos del Apóstol Santiago. La noticia se difunde rápidamente por la cristiandad y Santiago de Compostela se convierte en el objetivo principal de las peregrinaciones cristianas.

Características Arquitectónicas de la Catedral

La catedral presenta una planta de cruz latina con tres naves:

  • Nave central: Once tramos, ocho metros de ancho.
  • Naves laterales: Cuatro metros de ancho (la mitad de la central).

Posee un amplio crucero con tres naves de cinco tramos cada una y cuatro ábsides en sus brazos. La cabecera es amplia, con un ábside central donde se abren cinco capillas radiales:

  • Capilla central (Capilla del Salvador): Forma rectangular.
  • Dos capillas siguientes: Semicirculares.
  • Dos capillas restantes: Poligonales.

La nave central, de 22 metros de altura, está cubierta con una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones. Las naves laterales, separadas por arcos formeros doblados y peraltados, se cubren con bóvedas de arista. Las capillas radiales presentan bóvedas de cuarto de esfera, y el crucero destaca por su cúpula sobre trompas.

El alzado es elegante y monumental, con un sistema de soportes basado en pilares cruciformes con medias columnas adosadas. En el segundo nivel se abre el triforio, con ventanas geminadas y arcos peraltados. Aunque el exterior ha sido desvirtuado por añadidos barrocos, la armonía de volúmenes del edificio original sigue siendo notable.

La Catedral de Santiago es considerada un monumento arquetípico por su armonía y perfección constructiva, aplicando experiencias constructivas previas.

Santo Domingo de Silos: Esplendor del Románico en Burgos

El Monasterio de Santo Domingo de Silos se encuentra en la provincia de Burgos, en el valle de Tabladillo. Originalmente llamado San Sebastián, fue destruido por los árabes y reconstruido por Fernán González. Su etapa de mayor esplendor comienza con la llegada del monje riojano Domingo, quien impulsó la ampliación del monasterio hasta convertirlo en un conjunto de grandes dimensiones. Destacaba su inmensa biblioteca.

Silos fue la mayor y más bella abadía de la época románica. El abad Fortunio finalizó las obras, consagrando el monasterio en 1088 y dándole el nombre del abad Santo Domingo. Se han llevado a cabo diversas reformas en el monasterio a lo largo del tiempo. En la actualidad, el claustro se conserva en su forma original.

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