Ciudadanía: Concepto, Evolución Histórica y Significado en la Antigua Grecia
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Definición y Rasgos Fundamentales de la Ciudadanía
1.1 Definición usual de ciudadano: El habitante de ciudades antiguas o de estados modernos, considerado como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejerciéndolos, en el gobierno del país.
La ciudadanía se caracteriza por los siguientes rasgos fundamentales:
- La pertenencia a una comunidad política (un país) que se asienta de modo permanente en un territorio.
- El disfrute de unos derechos que deben ser protegidos por la ciudad o el Estado, entre los que se incluye la posibilidad de participar en las tareas del gobierno de forma directa o indirecta.
La Ciudadanía en la Antigüedad Grecolatina
1.2 La ciudadanía en la antigüedad grecolatina: El término "ciudadano" procede del latín. Originalmente, estaba reservado únicamente para aquellos miembros de la comunidad que reunían ciertos requisitos, como ser varón, libre (no esclavo), mayor de edad, etc. El resto de la población (mujeres, esclavos, extranjeros) no eran considerados ciudadanos.
En la Grecia Clásica se utilizó el término politēs para referirse al ciudadano. En algunas ciudades griegas, los ciudadanos llegaron a tener un gran protagonismo, pudiendo participar en el gobierno de la polis (ciudad-estado) a través de la democracia.
La Ciudadanía en la Democracia Griega
La tradición política: En la Antigua Grecia, ser ciudadano significaba, sobre todo, participar activamente en la política y en las tareas de gobierno de la polis. El ciudadano tenía la responsabilidad de acudir a la asamblea y tomar parte en los debates públicos acerca de los problemas de la ciudad. Las reuniones se celebraban 40 veces al año en el ágora.
La mayor parte de los cargos públicos se asignaban mediante sorteo. Para fomentar la participación de los ciudadanos más pobres, se establecieron incentivos económicos. Para los griegos de la época clásica, ser ciudadano significaba ocuparse de las cuestiones públicas y hacerlo mediante la deliberación; una discusión abierta en la que se intercambiaban argumentos y razones hasta alcanzar un acuerdo. Este proceso se complementaba con la votación.
La democracia ateniense se basaba en tres principios fundamentales:
- Isonomía: Todos los ciudadanos tenían los mismos derechos y deberes.
- Isegoría: Todos los ciudadanos tenían el mismo derecho a hacer uso de la palabra y expresar su opinión ante la asamblea.