Demencia Frontotemporal vs. Alzheimer: Diagnóstico Diferencial y Abordaje Clínico
Clasificado en Psicología y Sociología
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Evaluación y Seguimiento del Paciente con Demencia
Evaluación Inicial y Periódica
- Evaluación Semanal: Realizar una evaluación periódica semanal para monitorizar la progresión de los síntomas y la respuesta al tratamiento.
- Evaluación Semestral: Cada seis meses, llevar a cabo una evaluación exhaustiva del estado del paciente, coincidiendo con las fases del tratamiento.
Redes de Apoyo y Seguimiento Continuo
Si es posible, se deben establecer redes de apoyo social y familiar para el paciente. Además, se recomienda:
- Seguimiento Mensual: Realizar un seguimiento mensual para fortalecer la red de apoyo y verificar la capacidad de adaptación del paciente a su entorno y a la enfermedad.
Diferencias Clave entre Demencia Frontotemporal y Enfermedad de Alzheimer
Comprender las diferencias entre la demencia frontotemporal (DFT) y la enfermedad de Alzheimer (EA) es crucial para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Localización de la Afectación Cerebral
- Demencia Frontotemporal (DFT): Afecta principalmente a los lóbulos frontales y temporales del cerebro.
- Enfermedad de Alzheimer (EA): Inicialmente compromete la corteza entorrinal y el hipocampo, extendiéndose luego a la corteza temporal y áreas de asociación polimodal, incluyendo la parte posterior del cerebro.
Síndromes Clínicos de la DFT
Existen al menos tres síndromes clínicos principales asociados a la DFT:
- Conductual: Afectación de los lóbulos frontales, manifestándose en cambios en la conducta social y la personalidad.
- Afásico: Compromiso del área del lenguaje, generalmente en el hemisferio izquierdo, provocando dificultades en la expresión y comprensión del lenguaje.
- Semántico: Afectación de las porciones anterior e inferior de la corteza temporal, generando problemas en la comprensión del significado de las palabras y conceptos.
Diferenciación Clínica: Clave para el Diagnóstico
La diferenciación entre DFT y EA es fundamentalmente clínica, basándose en la información proporcionada por el paciente y, crucialmente, por terceros (familiares, cuidadores). Este diagnóstico clínico presenta una alta especificidad (99%) y sensibilidad (85%).
Características Distintivas de la DFT
- Cambios en la conducta social y la personalidad.
- Trastornos del lenguaje progresivos (en las variantes afásica y semántica).
- Menor deterioro cognitivo general en las etapas iniciales, en comparación con la EA.
- Aparición más temprana (generalmente antes de los 65 años).
- Alteraciones en la conducta social en más de la mitad de los pacientes.
- Reconocimiento de los trastornos de conducta por parte del paciente, pero incapacidad para controlar los impulsos.
- Alteraciones en la inhibición motora (evidenciadas en pruebas neuropsicológicas).
- Afectación frontotemporal en neuroimágenes funcionales (principalmente derecha al inicio).
- Pérdida de insight (introspección), un criterio esencial para el diagnóstico.
- Dificultad para reconocer expresiones faciales, especialmente las negativas.
- Mayor presencia de movimientos estereotipados.
- Alteraciones en el juicio, resolución de problemas, confabulación y distorsiones en la memoria.
- Dificultades en tareas del hogar, hobbies y cuidado personal.
Características Distintivas de la EA
- Alteraciones en la memoria episódica reciente como manifestación inicial más común.
- Trastornos visuales o visuoespaciales (menos frecuentes).
- Conductas sociales generalmente adecuadas en las etapas iniciales.
- Aparición más tardía (generalmente después de los 65 años), con incidencia y prevalencia que aumentan con la edad.
- Anosognosia (falta de conciencia de los déficits cognitivos y de la enfermedad).
Tratamiento Farmacológico
- DFT: No se ha demostrado un déficit de acetilcolina, por lo que los inhibidores de la acetilcolinesterasa (comúnmente utilizados en la EA) no son efectivos.
- Trastornos Conductuales en la DFT: Son de difícil manejo. Se ha demostrado que la trazodona, un antidepresivo que actúa sobre el sistema serotoninérgico, puede mejorar síntomas como irritabilidad, agitación, depresión y trastornos alimentarios, sin afectar negativamente la cognición. Se requiere un enfoque multidisciplinario y personalizado.