Eneas y Rómulo y Remo: La Fundación de Roma

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La Leyenda de Eneas

La leyenda cuenta que durante 10 años hubo una cruel guerra entre griegos y troyanos. La guerra de Troya llegó a su fin cuando los griegos tomaron la ciudad al introducir un caballo de madera repleto de hombres armados. Eneas, héroe troyano, hijo de Anquises y la diosa Venus, es el encargado de salvar lo que queda del pueblo troyano, los supervivientes de la guerra, con la misión de huir hacia el otro lado del mar y fundar una nueva ciudad. Eneas saldrá de Troya acompañado de su padre, su hijo Ascanio y un grupo de compañeros troyanos. En medio del saqueo y de las llamas, pierde a su esposa Creusa.

Tras un largo recorrido por el Mediterráneo, llegan a Sicilia, donde morirá Anquises. Ya con rumbo a las orillas itálicas, la diosa Juno, hostil a los troyanos, provoca una tempestad y hace naufragar la flota de Eneas frente a las costas de Cartago. Eneas y los suyos son acogidos por la reina Dido, que termina enamorándose del héroe troyano. Pero Eneas debe obedecer el mandato divino y proseguir su viaje.

Va remontando las costas itálicas hasta que llega a la desembocadura del Tíber. Allí es recibido por el rey Latino, que habitaba en la región del Lacio. El rey le ofrece en matrimonio a su hija Lavinia, a pesar de estar prometida con un príncipe, Turno. Este se sintió ofendido y le declaró la guerra a Eneas. La contienda termina con un combate a muerte entre Eneas y Turno. Una vez derrotado Turno, se casa con Lavinia, se establece en el Lacio y funda la ciudad que llamará Lavinio en honor de su esposa.

La Leyenda de Rómulo y Remo

A la muerte de Eneas, le sucedió su hijo Iulo, que fundó una nueva ciudad, Alba Longa, y la convirtió en la capital del reino. Con él se inicia la dinastía de reyes albanos. Se van sucediendo los reyes de Alba Longa hasta llegar a Procas. Entre sus dos hijos surgió la disputa. Numitor, que era el primogénito, fue destronado por su hermano Amulio. Este ordenó matar a los hijos varones de su hermano y convirtió a su única hija, Rea Silvia, en sacerdotisa vestal para asegurarse de que no tendría descendientes. Pero intervino el dios Marte, que se unió a Rea Silvia y la hizo madre de dos gemelos, Rómulo y Remo.

Al enterarse, Amulio ordena que los niños sean arrojados al Tíber. Una loba oye el llanto de los niños, se acerca a ellos y les ofrece sus ubres para amamantarlos. Un pastor llamado Fáustulo los recogió, los llevó a su casa y los confió a su esposa Laurencia para criarlos. Cuando se hicieron mayores y conocieron su origen, decidieron devolver el trono a su abuelo Numitor.

La Fundación de Roma

Rómulo y Remo decidieron fundar una ciudad en el mismo lugar donde habían sido arrojados al Tíber. Al no haber primogenitura entre ellos, se encomendaron a los dioses para saber cuál de ellos debía reinar en la ciudad. Rómulo se retiró al Palatino y Remo al Aventino para consultar los auspicios. Al parecer, Remo fue el primero en recibir los augurios: vio seis buitres. Pero Rómulo vio doce, así que fue proclamado rey. Surge entonces la ira entre los dos hermanos y, en el enfrentamiento, muere Remo. La nueva ciudad, Roma, tomó el nombre de su fundador.

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