Evaluación del Daño Psicológico en Víctimas: Diagnóstico y Simulación en el Contexto Forense
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Tipos de Lesiones y la Huella Psíquica
La victimización puede presentar cinco tipos de lesiones: física, mental, sufrimiento emocional, pérdida o daño material y pérdida de derechos. Sin embargo, como carga de prueba, los daños se reducen a físicos y psíquicos. El daño psicológico, o huella psíquica, se determina a través de la medición de los efectos de un acontecimiento estresante con implicaciones judiciales, como un accidente, en la salud mental. Este daño se ha relacionado tanto con síntomas internalizantes como con externalizantes, es decir, problemas de conducta, ya que puede producir ambos tipos de huellas, incluida la interacción de ambas.
En la práctica forense, solo son válidos los síntomas internalizantes. La huella psicológica se ha identificado con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) al comprobarse que este estaba ligado sistemáticamente con situaciones traumáticas muy diversas. La huella psicológica suele darse de modo comórbido con otros trastornos que varían según el acontecimiento. Por lo tanto, es necesario medir el daño o la huella.
Evaluación Forense: Diagnóstico Diferencial y Detección de Simulación
En la evaluación forense es obligatorio el diagnóstico diferencial de simulación, mientras que en el ámbito sanitario debe diagnosticarse cualquier otro trastorno comórbido en vez de un TEPT cuando se va a hacer una evaluación en el contexto médico-forense, porque podría haber algún interés en poner algo que no fuera. No solo se demuestra un trastorno, sino que se debe descartar que haya simulación, garantizando que es cierto. Para este triple cometido de la evaluación forense, Arce y Fariña (2001) han creado la entrevista clínico-forense, que se ha mostrado válida y fiable para la evaluación de la salud mental, el diagnóstico diferencial de simulación y el establecimiento de la relación causa-efecto para cada síntoma.
Esta entrevista consiste en solicitar a la persona evaluada la evocación en recuerdo libre de síntomas, conductas, pensamientos, sentimientos y estado personal en comparación con el estado anterior a los hechos denunciados y, complementariamente, y de ser el caso, qué ha mejorado tras haber dejado de estar sometida a la situación de victimización delictiva. Seguidamente, se reinstauran contextos. Para el diagnóstico diferencial de simulación, la entrevista clínico-forense cuenta con un sistema de detección de estrategias de simulación. No obstante, esta entrevista no es prueba suficiente por sí sola para la evaluación forense, ya que no logra controlar totalmente los falsos positivos.