Evolución de la Prosa y Poesía en España (1940-1960)
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Prosa de los 40, 50 y 60
La Guerra Civil supuso un profundo corte en la evolución literaria española por la muerte de algunos de los grandes modelos de la novela del siglo XX, como Unamuno y Valle-Inclán, el exilio obligado de otros autores que habían empezado a destacar en los años 30, como Francisco Ayala, y la censura que impidió que se siguiera con una novela de corte social que se venía cultivando desde 1930. Las circunstancias dadas hacen que pierdan sentido tendencias anteriores a la guerra, como la novela deshumanizada y vanguardista, y, como consecuencia, la novela española en los 40 debe empezar de nuevo.
Rasgos Esenciales de la Novela de los 40
Un rasgo esencial de la novela de los 40 es la total desorientación por falta de unidad generacional. Hasta 1945 hay una serie de narradores que exaltan el nuevo régimen y que evolucionan hacia una densificación ideológica y moral del mismo, como José M.ª Gironella en Los cipreses creen en Dios. Paralelamente, dan un primer paso hacia el realismo sustancial autores como Carmen Laforet, con Neón, y Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte. Esta corriente se caracteriza por la sencillez y tradicionalidad, por el reflejo de la vida de posguerra y la marginación de los personajes, así como la falta de crítica directa o de denuncia. A esta tendencia se unirá Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada.
El Realismo Social y su Evolución
Con la publicación de La colmena de Cela en 1951, se abre un nuevo rumbo: el realismo social, gracias a la relajación de la censura, que pretende no solo reflejar la realidad, sino también explicarla e incluso cambiarla. Su estructura es aparentemente sencilla y su narración lineal; los personajes no narran situaciones, más bien, presentan estados y conflictos. Predomina el diálogo y se recoge fielmente el habla de cada clase social. En cuanto a la temática, se desplaza el interés individual por lo testimonial, la situación que atraviesa el pueblo. Se trata de relatos objetivistas.
Diferencias entre Cela y Delibes
A pesar de sus similitudes, estos dos autores difieren en algunos aspectos. Mientras toda la obra de Cela refleja un profundo pesimismo enmascarado bajo un característico humor negro, la narrativa de Delibes tiene un tono ético de base cristiana.
Transición hacia la Narrativa Experimental
A partir de 1960 comienzan a manifestarse síntomas de cansancio hacia el realismo social. Los autores tienen cada vez más en cuenta las aportaciones de los grandes novelistas extranjeros y de la literatura hispanoamericana, tras su reciente “boom”. Tiempo de silencio será la obra que marque el cambio de etapa a la que se conoce como narrativa experimental. Su mérito se basa en el lenguaje y en las innovadoras técnicas narrativas, ya que esta tendencia se va a caracterizar por la ruptura del orden cronológico, el multiperspectivismo, el uso del monólogo interior y del estilo directo libre, la riqueza expresiva… También pertenecerán a esta tendencia obras como 5 horas con Mario, de Delibes; Señas de identidad, de Juan Goytisolo.
Poesía en la Posguerra
Al inicio de la Guerra Civil, todos los autores participaron activamente en la defensa de sus ideales, que eran esencialmente republicanos. Un poeta puente entre la Generación del 27 y la poesía de posguerra es Miguel Hernández. La primera etapa de su producción comienza con Perito en lunas, de influencia barroca y vanguardista. En 1936 publica El rayo que no cesa, que expresa el amor no correspondido mediante imágenes surrealistas. Cuando estalla la guerra, comienza su etapa comprometida en la que escribe Viento del pueblo, El hombre acecha y, acabado el conflicto, ya en la cárcel, Cancionero y romancero de ausencia, donde retoma el tema amoroso pero desde el dolor por la ausencia de su mujer y su hijo y la falta de su libertad. Es un poeta comprometido socialmente y expresa una intensa emoción a través de recursos neopopularistas. Opone el amor, la solidaridad y la esperanza al odio y la crueldad del ser humano convertido en presa.
Clasificación de Poetas por Dámaso Alonso
Tras el triunfo franquista, los escritores más brillantes han huido, están en la cárcel, exiliados o han sido condenados al silencio. Dámaso Alonso clasifica a los poetas que se quedan en España en dos grupos:
- Los arraigados o vencedores: Se agrupan en torno a las revistas Garcilaso y Escorial, entre los que destacan Luis Rosales, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco y Dionisio Ridruejo. Idealizan España y tratan temas como la religión, el amor y el paisaje.
- Los desarraigados o existencialistas: Se agrupan alrededor de la revista Espadaña, destacando Vicente Aleixandre, Gabriel Celaya, Blas de Otero y, sobre todo, Dámaso Alonso, iniciador de esta corriente con Hijos de la ira. Para ellos, el mundo es un lugar desagradable y la poesía es el medio para buscar la salvación. Los temas tratados son el vacío personal, la soledad del hombre y el desarraigo. Lo religioso aparece también con frecuencia, pero de forma conflictiva, dudosa y desesperante. La lengua literaria tiene un tono áspero, doloroso y el lenguaje poético es sencillo y emotivo.
Influencia de Sartre y la Poesía Social
En los 50, las ideas de Sartre alcanzan gran difusión en España. Decía que la literatura podría cambiar el mundo y que quien solo buscara la belleza en ella, el escritor puro, era un irresponsable. La poesía social, que considera que el poeta debe anteponer los problemas de los hombres de su tiempo a cualquier circunstancia, estaba a un solo paso de la existencial, y muchos autores como Blas de Otero, Celaya o León Felipe lo dieron. Sus temas principales son la preocupación por España y la denuncia contra la opresión del hombre. Blas de Otero, cuyos primeros poemas de poesía arraigada (Ángel ligeramente humano y Redoble de conciencia) habían tratado el tema religioso, se inicia en este nuevo ciclo con Pido la paz y la palabra, En castellano y Que trata de España, mostrando solidaridad por los que sufren y esperanza y deseo de paz. Se dirige a la inmensa mayoría y, por ello, busca un lenguaje sencillo.
La Generación del Medio Siglo
Pasada la fuerte moda de la poesía social, en los 60 aparece la Generación del Medio Siglo, formada por Ángel González, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, María José Valverde y, fundamentalmente, Jaime Gil de Biedma. Su temática se caracteriza por el intimismo y el amor, siendo este el tema esencial, y se rebelan contra los convencionalismos sociales. Cada poeta busca un lenguaje personal, sin caer en el vanguardismo, y como recursos para realizar la crítica social usan la ironía y el humor. Los temas más recurrentes de Gil de Biedma son el paso del tiempo y el amor, y su obra principal es Las personas del verbo, donde se recogen los poemas de tres libros: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.