Exploración de Temas, Espacio y Técnicas Escénicas en 'El Tragaluz' de Buero Vallejo
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Temas Centrales en 'El Tragaluz'
La interrelación entre lo individual y lo social es un tema fundamental en 'El Tragaluz'. Desde el comienzo de la obra, los investigadores atraen nuestra atención hacia “la importancia infinita del caso singular”, acudiendo a la imagen de los árboles y el bosque. Esto hay que unirlo a la pregunta que hace insistentemente el padre: ¿Quién es ese? Poco a poco iremos descubriendo el sentido de lo que parecía una obsesión fruto de la locura. Se trata de la atención al “caso singular”, el afán por conocer y valorar a cada hombre en concreto. Buero introduce, con los investigadores, un horizonte utópico.
Otro tema íntimamente ligado al anterior es la problemática de la libertad y la responsabilidad. Otros temas son: la confrontación entre dos actitudes frente al mundo, la acción y contemplación, la guerra y sus consecuencias; las relaciones entre padres e hijos…
El Espacio Escénico: Un Experimento de Perplejidad
El espacio en 'El Tragaluz' es de una considerable perplejidad. Al espectador se le propone un experimento; existe, pues, un primer lugar, un ámbito en el que se mueven los investigadores. En la primera aparición al comenzar la obra, él y ella entran por el fondo de la sala, salen a la escena por una escalerilla y finalmente salen por ambos laterales.
Otro espacio es donde se desarrolla el experimento. En este plano hay tres lugares que ocupan la escena simultáneamente. El primero aparece elevado en un plano superior, es el lugar de los vencedores, de “los que han subido al tren”, ámbito de Vicente. Pero otros dos personajes pisan el suelo a lo largo de la obra: Encarna y Vicente. Este primer espacio, en el último instante de la obra, en el momento de la esperanza, permanece significativamente vacío y sumido en la oscuridad.
El segundo ámbito escénico, “el velador de un cafetín”, es el lugar de Encarna. Se sitúa este espacio a nivel del suelo del escenario, debajo de la oficina. El espacio escénico fundamental de la obra es el que representa “el cuarto de estar de una modesta vivienda instalada en el semisótano” y al que habría que adscribir a tres personajes centrales: Mario, Madre y Padre. Es el hogar de las víctimas, la sala del juicio a la que concurren todas en el momento decisivo del castigo, de abandonar la contemplación y actuar. El simbolismo de este espacio fundamental es paradójico; se compara con un pozo que es oscuro y tenebroso y a la vez es el pozo de la luz, de la verdad que baja a buscar una y otra vez Vicente hasta encontrar la muerte, su castigo.
El Tragaluz: Ventana a la Realidad y la Memoria
En la primera ocasión se produce una rememoración de un juego infantil protagonizada por los hermanos y consistente en reconstruir con la imaginación escenas callejeras, de las que el tragaluz solo ofrece un aspecto fragmentario (conexión con el mito de la caverna). Al final de la primera parte hay una conversación del padre con los niños de la calle. En la segunda parte, el padre abre el tragaluz cuando está solo con Vicente. Tras la confesión de Vicente se oyen unos golpecitos en el cristal, después de matar a su hijo el padre lo abre para mirar afuera.
Técnicas Escénicas, Simbolismo y Lenguaje
El desarrollo de la obra es el avance paulatino, gradual hacia el descubrimiento de la raíz secreta del drama. Va desvelando progresivamente el fondo del asunto así hasta la revelación última, emparentada con el drama judicial y relato policiaco. Hay un carácter simbólico en la disposición del escenario múltiple. La oficina será el ámbito del sistema, la conexión con el mundo de los sectores dominantes y se oponen el cafetín y el semisótano, ámbitos de las víctimas. El significado del tragaluz es comunicación de los de abajo (los vencidos) con el mundo, con los espectadores, lugar sobre el que cada personaje proyecta sus obsesiones.
También son importantes efectos de luminotecnia y sonoros: ruido del tren, metáfora escénica que simboliza el pensamiento y que es un efecto de inmersión. Destaca su sencillez en el lenguaje, pulcritud y sobriedad.