Fábulas de la Antigua Grecia: Los Caminantes, el Homicida, el Lobo y la Cabra
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Fábulas de la Antigua Grecia
Los Caminantes y el Plátano
Unos caminantes, en la estación de verano, alrededor del mediodía, estando agotados por el calor, vieron un plátano. Habiéndose colocado bajo este y reclinándose en su sombra, descansaban. Y tras dirigir la mirada hacia el plátano, se decían unos a otros que inútil y sin fruto es el árbol para los hombres. Pero este, tras responder, dijo: “¡Oh, desagradecidos! Incluso gozando de una utilidad procedente de mí, me llamáis inútil y sin fruto”. Así también, algunos hombres son tan desgraciados que, incluso haciendo bien a quienes les rodean, se muestran más desgraciados.
El Homicida
Alguien, tras matar a un hombre, era perseguido por los familiares de aquel. Tras llegar junto al río Nilo, habiéndose tropezado con un lobo, y teniendo miedo, se subió a cierto árbol que estaba situado al lado del río y allí se ocultaba. Tras contemplar allí una serpiente que subía hacia él, se arrojó al río. Una vez en el agua, un cocodrilo lo mató. La fábula enseña que para los hombres malditos ni el elemento de la tierra, ni el elemento del aire, ni el agua es seguro.
El Lobo y la Cabra
Un lobo, habiendo visto a una cabra pastando en cierto barranco, porque no podía llegar a esta, le aconsejaba que ella viniera más abajo para que, por casualidad, no cayera, diciendo que incluso el prado y la hierba junto a él eran más frescos. Y esta le dijo: “Pero no me invitas al pasto porque tú mismo careces de alimento”. De este modo, los malvados, cuando son malvados con los que conocen, llegan a ser incapaces de artimañas.