Fábulas de Esopo: El Oso, la Zorra y Lecciones Morales
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Fábulas de Esopo y sus Enseñanzas
El oso y la zorra
Un oso se vanagloriaba ostensiblemente de ser amigo del hombre, porque no se comía un cuerpo muerto. La zorra le dijo: "Ojalá arrebataras muertos, y no a los que están vivos." Esta fábula censura como ambiciosos a los que viven en la hipocresía y en la vanagloria.
Zeus y la serpiente
Al celebrar Zeus sus bodas, todos los animales le llevaban regalos, cada uno según sus propias posibilidades. Y una serpiente, tras tomar una rosa en su boca, subió arrastrándose. Y, al verla, Zeus le dijo: "Tomo los regalos de todos los demás, pero de tu boca no los tomo."
El campesino y sus hijos
Un campesino que iba a morir y quería que sus hijos fueran conocedores de la agricultura, tras convocarlos les dijo: "Hijitos, en una de mis viñas hay un tesoro." Éstos, después de su muerte, tras tomar arados y azadas, excavaron todo su labrantío. Y no encontraron el tesoro. Pero la viña les devolvió una excelente cosecha. La historia demuestra que el trabajo es un tesoro para los hombres.
El campesino y la muerte
En la estación invernal y tras encontrar una serpiente congelada bajo el frío, un campesino, al compadecerse de ella y cogerla, la colocó bajo su regazo. Y al calentarse y recobrar su naturaleza propia, mordió a su benefactor y lo mató. Éste, al morir, decía: "Sufro justamente al compadecerme de un malvado." La historia demuestra que las maldades son inmutables, aunque sean tratadas con la mayor humanidad.
Zeus y el tonel de los bienes
Tras encerrar en un tonel todos los bienes, Zeus los dejó junto a un hombre. El hombre curioso, queriendo ver qué había en él, movió la tapadera. Y todos los bienes se fueron volando hasta los dioses. Que la esperanza, cuando los bienes se han escapado, es la única que queda garantizando restituirlos.
El cuervo enfermo
Un cuervo enfermo dijo a su madre: "Madre, compadécete de mí y no te lamentes." Y ésta le dijo como respuesta: "¿Quién se va a compadecer de ti, hijo? ¿La carne de quién no ha sido robada por ti?" La fábula demuestra que los que tienen muchos enemigos en la vida no han de encontrar ni un amigo en caso de necesidad.
La perra con un trozo de carne
Una perra con un trozo de carne atravesaba un río. Y, al contemplar su propia sombra en el agua, supuso que había otra perra con un trozo de carne aún mayor. Por eso, tras dejar el suyo propio, se lanzó a arrebatarle el de aquella. Y le sucedió que se vio privada de ambos, de uno por no obtenerlo, ya que nada había; y del otro, porque fue arrastrado por el río. La historia es apropiada para un hombre ambicioso.