Formas de auto-lesión y conductas legítimas

Clasificado en Psicología y Sociología

Escrito el en español con un tamaño de 2,33 KB

Otra forma de auto-lesión

No respetarse a sí mismo es otra forma de auto-lesión. Aceptar una relación sentimental abusiva o prostituirse son ejemplos de esto.

Estas acciones no deben estar prohibidas y no deben ser ilegales. Tampoco deben ser activamente despreciadas por la sociedad quienes las llevan a cabo, pues a nadie perjudican más que a uno mismo. Sin embargo, estas acciones reciben una especie de castigo natural, y así debe ser. Por ejemplo, cuando una persona se emborracha con frecuencia, inevitablemente la mayoría de las personas que le rodean acaban evitándole, por ejemplo, no invitándole a sus casas, no presentándoselo a otros amigos, etc. La persona cuya acción es censurable acaba así siendo castigada de modo natural y no premeditado. Stuart Mill piensa que esta forma de control social es importante, con el fin de evitar que las personas realicen conductas autodestructivas.

Conductas legítimas

Conductas legítimas. Por último tenemos las conductas que sólo conciernen a los interesados y que son, por tanto, plenamente legítimas. No sólo deben ser legales, es decir, no deben estar perseguidas ni ser castigadas por el Estado, sino que tampoco la sociedad debe mostrar desprecio por quienes las realizan, e incluso es censurable que las personas mostremos rechazo natural por ellas. Un ejemplo claro de este tipo de conducta es la homosexualidad. A algunas personas les ofende la homosexualidad y pueden sentirse, por tanto, perjudicadas de algún modo porque haya homosexuales o porque no se oculten o porque se instalen en su vecindario. Pero este perjuicio no puede contar de ningún modo como una razón para limitar el derecho de las personas a tener relaciones homosexuales, si así lo desean. Y no sólo se trata de un derecho legal, sino que tampoco tiene nadie derecho a hacer público su desagrado o su desdén. La sociedad, dice Mill, tiene tendencia a crear reglas para la conducta privada, y hacerlas pasar como parte de la moralidad. Mill pone tres ejemplos: la prohibición legal de bebidas alcohólicas, la prohibición de trabajar y de espectáculos públicos en Domingo, y la persecución del mormonismo, por su aprobación de la poligamia. Es interesante comprobar que estos tres ejemplos son válidos para la actualidad.

Entradas relacionadas: