El Poder y la Imagen: Teodora y Justiniano en los Mosaicos de San Vitale

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Teodora: Poder e Influencia en el Mosaico Bizantino

En la figura de Teodora se aprecia la fuerte personalidad de la emperatriz, quien, curiosamente, era una artista circense. Debido a su origen, no le fue fácil casarse con el emperador, lo que finalmente logró gracias a la promulgación de una ley que permitía el matrimonio entre clases sociales diferentes. Una vez en el poder, fue ella, y no Justiniano, quien asumió las riendas de la autoridad, y de hecho, fue ella, y no su marido, quien aplastó la revuelta Niká. A ella también se le debe un amplio acervo legislativo que protegía ampliamente los derechos de la mujer, y se dice que era la emperatriz la que dirigía en la batalla a Belisario, el gran general, lugarteniente del emperador. Por tanto, fue una mujer de gran influencia política y de enorme peso en la corte de Justiniano.

En el retrato del mosaico que estamos analizando, no es de extrañar que la emperatriz se represente en igualdad de condiciones al emperador: en el mismo lugar, las paredes laterales del ábside de la iglesia, y con la misma idealización, que parece alejarla de la realidad tangible. Contribuyen a ello una serie de convencionalismos característicos del mosaico bizantino:

  • Isocefalia
  • Frontalidad
  • Pies en "V"
  • Horror vacuii
  • Movimientos reiterativos en todos los personajes
  • Hieratismo y rostros indefinidos en el séquito
  • Colores planos
  • Perspectiva "Ptoloméica", de líneas divergentes
  • Impenetrabilidad de los rostros
  • Mayor canon de Teodora, como símbolo de autoridad y de importancia personal en la corte
  • Ausencia de movimiento, como si se hubieran petrificado las figuras

Se podría decir que, en el caso del retrato de Teodora, ésta parece más acusadamente bizantina, con más lujo, más variedad cromática e interés por representar toda la moda orientalizante: mantos coloristas, collares abundantes, joyas en abundancia y un aire patente de lujo y ostentación. El rostro es plano y muy sumario, aunque expresivo (ojos muy abiertos).

El Mosaico del Emperador Justiniano: Idealización y Poder

En esta imagen del Emperador observamos una representación que va a ser habitual a partir de entonces. No es una imagen realista, sino una reproducción totalmente idealizada de Justiniano, que ante sus súbditos pasaba por ser una figura semidivina. Por eso todas las figuras están tan rígidas, con la misma postura repetida en todos los personajes como si fueran maniquíes; todos con los pies colocados en una postura muy forzada, en una posición en forma de “V”; todos curiosamente con las cabezas situadas a la misma altura; y todos con los rostros bastante inexpresivos. Tampoco la perspectiva es real, porque si nos fijamos, unas partes las representan vistas de frente y otras desde arriba. Esa misma falta de naturalidad se observa también en la representación de las túnicas de los personajes, todas ellas muy rígidas y con los pliegues igualmente muy poco naturales. Sólo Justiniano destaca un poco por encima de los demás, por su atuendo, de un color diferente, por sus joyas y atributos, como la corona, y porque está en el centro de la representación. Con ello se quiere potenciar la importancia de este emperador, que al estar representado en la parte más importante de una iglesia, quiere dejar claro que a su poder político se añade su mismo poder religioso. Una fórmula que asumieron todos los emperadores de Bizancio, la de combinar el máximo poder político y el máximo poder religioso y que se denomina cesaropapismo.

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