Itálica: Historia, Arte y Arquitectura Romana en Santiponce

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Itálica: Un Viaje a la Historia Romana

La Ciudad de Escipión y los Emperadores

Itálica, ubicada en el actual municipio de Santiponce, Sevilla, es un testimonio excepcional de la presencia romana en la Península Ibérica. Su fundación se remonta al año 206 a. C., gracias a Publio Cornelio Escipión, quien tras la victoria en la batalla de Ilipa, repartió las tierras entre sus legionarios, creando un asentamiento para veteranos de guerra. Durante la época imperial, Itálica experimentó un notable crecimiento y prosperidad, llegando a ser cuna de dos emperadores romanos: Trajano y Adriano. Este último impulsó una importante ampliación de la ciudad, dando lugar a una nueva área urbana con grandiosas construcciones y edificios públicos, conocida como Colonia Aelia Augusta Italica.

Restos Arqueológicos de la Nova Urbs

La mayoría de los vestigios arqueológicos de Itálica pertenecen a la Nova Urbs, ya que la ciudad original (Vetus Urbs) se encuentra bajo el casco urbano de Santiponce. Entre los monumentos más destacados se encuentra el Templo de Trajano, de planta regular y con ocho columnas en su fachada. Las termas, presentes ya en la Vetus Urbs, se ampliaron con un conjunto de mayor tamaño en la nueva ciudad de Adriano. Itálica contaba con un teatro de unos 80 metros de diámetro, con capacidad para 3.000 personas. El anfiteatro, construido junto a la ciudad nueva, fuera del recinto amurallado, duplicaba al teatro en diámetro y podía albergar hasta 20.000 espectadores. Aunque se encuentra muy deteriorado, se sabe que el podio interior que separaba la arena de las gradas estaba cubierto de mármol. La Nova Urbs también ha proporcionado numerosos restos de casas romanas.

El Mito de Faetón en el Arte

La figura de Faetón, el hijo del Sol, ha cautivado a artistas a lo largo de la historia. Desde el Renacimiento, el mito de Faetón ha sido representado en diversas obras de arte. Miguel Ángel lo plasmó en un dibujo dedicado a su caída. Shakespeare lo menciona en su tragedia Romeo y Julieta. Rubens retrató el momento en que el auriga era fulminado por el rayo de Zeus. El Conde Villamediana retomó la leyenda del joven castigado por su imprudencia en su fábula de Faetón, un tema que también abordó Calderón de la Barca en su obra El hijo del Sol, Faetón (1661). A finales del siglo XVII, Lully y Scarlatti compusieron óperas tituladas Faetón. Posteriormente, Camille Saint-Saëns creó el poema sinfónico Faetón, y Benjamin Britten estrenó sus Seis Metamorfosis a partir de Ovidio, incluyendo una dedicada a Faetón. En Itálica, una de las más célebres representaciones del dios Helios se encuentra en un mosaico, un ejemplo del interés por la mitología clásica en la antigua ciudad romana.

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