El Pensamiento Ilustrado en España: Características y Figuras Clave del Siglo XVIII

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La Ilustración en España: Características y Figuras Clave

La Ilustración fue una nueva corriente de pensamiento, de origen fundamentalmente francés, que se expandió rápidamente por Europa, incluida España. Por ello, al siglo XVIII se le conoce como el Siglo de las Luces. El pensamiento ilustrado manifiesta una ilimitada confianza en la razón para entender la realidad. Los ilustrados creían que los hombres, conducidos por su inteligencia, podrían alcanzar el conocimiento, que constituía para ellos la base de la felicidad. Por eso fueron defensores de la educación y del progreso, del enriquecimiento, del saber y de la progresiva mejora de las condiciones de vida de los seres humanos. Los ilustrados sometieron a crítica los principios en que se basaba la sociedad estamental.

La Difusión de las Ideas Ilustradas en España

La introducción y difusión de las nuevas ideas ilustradas en España fue lenta y difícil. La ausencia de amplios grupos burgueses, el anquilosamiento y conservadurismo de los medios intelectuales universitarios y el enorme peso de la Iglesia obstaculizaron la difusión de la nueva corriente de pensamiento hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Los ilustrados españoles se movieron en el entorno de la Corona, ocupando cargos políticos principales desde los que potenciaron el reformismo. No cuestionaron el despotismo borbónico, sino que lo entendieron como la palanca poderosa que había que utilizar para remover las estructuras establecidas y sacar al país de la decadencia. En general, su actitud fue moderada y en su condición de cristianos ilustrados se encuentra su mayor peculiaridad.

Los ilustrados españoles —salvo cuando evolucionaron hacia el liberalismo a fines del siglo XVIII— no aspiraban a modificar sustancialmente el orden social y político vigente. Pretendían introducir reformas que fomentasen lo que denominaron "pública felicidad", y para ello deseaban involucrar a los grupos privilegiados en su materialización. La colaboración entre la monarquía y la Ilustración en España fue a veces ambigua y contradictoria: los gobiernos impulsarán las reformas siempre que estas no fuesen demasiado radicales como para poner en peligro la estabilidad de todo el armazón del Antiguo Régimen. De ahí provendrán precisamente las mayores frustraciones para el movimiento ilustrado.

El Despotismo Ilustrado y Carlos III

La mayoría de los ilustrados españoles "eran buenos cristianos y fervientes monárquicos que no tenían nada de subversivos ni revolucionarios en el sentido actual del término". Esta relación entre ilustrados y la Corona, y entre los reyes interesados por la Ilustración y algunas ideas de esta que no afectasen a su poder absoluto, privilegios ni a la sociedad estamental, dio lugar a lo que se conoce como Despotismo Ilustrado. Este sistema político de la segunda mitad del siglo XVIII defendía el incremento del poder absoluto del rey para que, ayudado de las luces de la razón, impulsase las reformas necesarias para incrementar la riqueza del reino y la felicidad y bienestar de sus súbditos. Su lema fue “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

El mejor representante del Despotismo Ilustrado en España fue Carlos III, que fomentó la educación, el comercio, redujo la influencia de la Iglesia en la enseñanza y en la vida política, higienizó las ciudades, declaró noble el trabajo, iluminó las calles de las ciudades e introdujo otras muchas reformas de calado ilustrado.

Características del Movimiento Ilustrado Español

Los ilustrados españoles eran decididos partidarios de cambios pacíficos y graduales que afectasen a todos los ámbitos de la vida nacional sin alterar en esencia el orden social y político vigentes. Es decir, reformar las deficiencias para poner a España al día y en igualdad de competencia con las principales potencias europeas, manteniendo las bases de un sistema que no consideraban intrínsecamente malo.

El caldo de cultivo de las ideas ilustradas se encontraba en ciudades y comarcas dotadas de una infraestructura material y espiritual: imprenta, bibliotecas, centros de enseñanza superior, sector terciario desarrollado, burguesía culta, comunicación con el exterior; condiciones difíciles de encontrar en el interior, salvo en contadas ciudades como Madrid, Salamanca o Zaragoza. Más bien se hallaban en el litoral, en puertos comerciales. En la costa cantábrica surgieron dos focos tempranos de la Ilustración.

Figuras Clave de la Ilustración Española

Las figuras fundamentales del movimiento ilustrado en España fueron:

  • El benedictino Benito Jerónimo Feijóo.
  • En la segunda mitad del siglo, políticos y ministros como Pedro Rodríguez de Campomanes, el Conde de Floridablanca (José Moñino), Pablo de Olavide y Gaspar Melchor de Jovellanos, entre otros.

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