El Quattrocento: Arquitectura Renacentista en Florencia con Brunelleschi y Alberti
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El Quattrocento (Siglo XV): El Inicio del Renacimiento
El Quattrocento marca una etapa de transición hacia un nuevo lenguaje artístico, distinto del gótico imperante en Europa. Se caracteriza por la búsqueda de un estilo universal e ideal, objetivo que se alcanzará plenamente en el Cinquecento o Clasicismo. Florencia se erige como la capital cultural de este periodo, gracias al mecenazgo de la poderosa familia de los Médicis, quienes fomentaron el arte en su ciudad. La muerte de Lorenzo el Magnífico en 1492 señala el declive artístico y político de Florencia. Sin embargo, otras ciudades italianas rivalizan con Florencia como centros artísticos, gracias al patrocinio de ricas familias burguesas como los Sforza en Milán, la familia Este en Ferrara, Federico de Montefeltro en Urbino, los Gonzaga en Mantua, y los Dux en Venecia y Verona. En Roma, la posición del Papado era delicada tras el fin del Cisma de Occidente en 1417. Solo tras el fortalecimiento de los Estados Pontificios, la ciudad volverá a ser la capital artística europea, pero habrá que esperar al siglo XVI.
La Arquitectura Renacentista: Brunelleschi y Alberti
Durante el Quattrocento se recuperan elementos constructivos clásicos como:
- El arco de medio punto.
- La bóveda de cañón, con o sin casetones.
- Los órdenes clásicos, incluidos los romanos (toscano y compuesto).
- Las cúpulas sobre pechinas (tradición bizantina).
- El almohadillado en las fachadas.
- Las pilastras.
También resurge la decoración romana: medallones, guirnaldas, bajorrelieves de temas mitológicos, etc. En las iglesias se utiliza la planta basilical o de cruz latina, mientras que en las capillas se suele emplear la planta central. El espacio renacentista es diáfano, claro, y los edificios se trazan siguiendo rigurosos modelos matemáticos, siguiendo la tradición clásica. Esto se refleja en el dibujo de los primeros planos arquitectónicos y en la elaboración de maquetas.
Filippo Brunelleschi (1377-1446)
El primer gran arquitecto del Quattrocento es Filippo Brunelleschi. Inicialmente orfebre, se dedicó por completo a la arquitectura tras perder el concurso para la elaboración de las segundas puertas del baptisterio de la catedral de Florencia. En 1418, ganó el concurso para construir la enorme cúpula que coronaría el crucero de la Catedral de Santa María de las Flores (Florencia), obra de gran importancia porque marca el inicio del Renacimiento.
La Cúpula de Santa María de las Flores
Ante la imposibilidad de construir una cimbra de madera por el enorme tamaño del hueco a cubrir (41 metros), Brunelleschi decidió construir dos cúpulas superpuestas sobre el tambor octogonal (ya construido). Diseñó las cúpulas de tal manera que el empuje de la exterior (apuntada, de influencia gótica) se compensara con la interior (semiesférica), logrando así el equilibrio. La construcción sin cimbras era conocida por los romanos (como en el Panteón). Brunelleschi resucitó las viejas técnicas constructivas romanas: construyó un armazón formado por costillas de ladrillo, similar al del Panteón (una en cada vértice y dos en cada lado), que se sostenían a sí mismas hasta rematar la obra. El óculo fue cubierto con una linterna con ventanales, que iluminan el crucero. La obra se consagró en 1436.
Otras Obras de Brunelleschi
La audacia de Brunelleschi también se refleja en sus obras de nueva planta. En la Basílica de San Lorenzo, Florencia (1421-1428), panteón de los Médicis, elaboró un proyecto rigurosamente matemático, empleando como módulo la distancia de separación entre los soportes. La basílica recuerda a las paleocristianas: tres naves, la central cubierta con techo plano con casetones, las laterales con bóvedas vaídas, columnas toscanas con capiteles corintios y cimacio, arcadas separando las naves, planta de cruz latina con el transepto saliente y cúpula sobre pechinas sobre el crucero. Una luz limpia y blanca, no dirigida, inunda el edificio. En este edificio construyó la llamada Sacristía Vieja, un espacio de planta central cubierto con cúpula sobre pechinas. Posteriormente, repitió este modelo en la Basílica del Santo Espíritu (1428). Otras obras famosas son el Hospital de los Inocentes, Florencia (1419), y la Capilla Pazzi, en la iglesia de la Santa Croce, Florencia (1429), con su famoso pórtico hexástilo de tradición romana.