El Renacimiento en España e Italia: Arte, Escultura y Contexto Histórico

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El Renacimiento: Un Nuevo Amanecer Cultural y Artístico

El Renacimiento fue un período cultural y artístico que se extendió cronológicamente durante los siglos XV (Quattrocento) y XVI (Cinquecento). Italia, dividida en una serie de estados independientes, fue la cuna del Renacimiento. Cada uno de estos estados estaba dominado por una importante familia de burgueses que actuaban como mecenas de artistas. Poco a poco, las monarquías se fueron imponiendo a los señores feudales, surgiendo así los Estados Nacionales y las Monarquías Autoritarias. Esta fue también la época de los grandes descubrimientos geográficos y de las divisiones en el seno de la Iglesia Católica, primero con los protestantes de la mano de Lutero y más tarde en Inglaterra con el anglicanismo de la mano de Enrique VIII.

La característica más importante del Renacimiento es la vuelta a la antigüedad clásica. Después de los "excesos formales" del gótico, se retornó a la pureza de las formas artísticas de la cultura griega y romana. No es extraño, pues, que el movimiento surgiera en Italia, ya que aquí estaban mucho más vivas las formas artísticas que habían caracterizado el arte de la antigüedad.

Etapas del Renacimiento

Cronológicamente, podemos distinguir tres etapas en el Renacimiento:

  • Período inicial: siglo XV, también denominado Quattrocento.
  • Período renacentista pleno: primeras 2-3 décadas del siglo XVI, también llamado Cinquecento.
  • Manierismo: segunda mitad del siglo XVI.

Características del Renacimiento

Podemos definir el Renacimiento a través de unos rasgos básicos:

  1. Desde el punto de vista cultural, el factor que determina esta nueva etapa es el humanismo, que se entiende como una nueva visión del mundo en la que el hombre es el referente universal y el centro de todo.
  2. La mitología clásica será un tema empleado tanto en la escultura como en la pintura, pero no se abandona la temática cristiana.
  3. El sentido de la belleza renacentista recupera la proporcionalidad clásica, un naturalismo idealizado y un sentido de la armonía y el equilibrio, que no se contradicen con la plasmación constante del movimiento.
  4. El artista renacentista está constantemente investigando las leyes de la naturaleza y esto lo lleva a adoptar una idea de la perspectiva en sus cuadros, primero geométrica y después aérea.

El Renacimiento en España

El estudio del Renacimiento en España resulta complejo, ya que en nuestro país convivieron las formas góticas con las clasicistas procedentes de Italia. Además, hay que tener en cuenta que en España la burguesía no tuvo un gran desarrollo, siendo este grupo social un factor determinante, como ya vimos en el Renacimiento italiano, ya que la mayor parte de los mecenas eran burgueses. Por el contrario, en España predominaba aún el estamento eclesiástico, que era el principal promotor de las obras de arte. La corona, sobre todo con los Reyes Católicos, jugó también un importante papel en el resurgir artístico de nuestro país. Las principales manifestaciones artísticas a las que nos vamos a referir en el Renacimiento español son la arquitectura y la pintura.

Obras Emblemáticas del Renacimiento

El Entierro del Conde de Orgaz, de El Greco

El Entierro del Conde de Orgaz representa el hecho milagroso que aconteció en el entierro de este noble, fallecido en 1323. Este había dispuesto en su testamento que sus vasallos de la localidad de Orgaz pagaran a la Iglesia de Santo Tomé una renta anual. Como con el paso del tiempo estos vasallos, ya en el siglo XVI, se negaron a seguir efectuando tal pago, se originó un pleito que ganó la Iglesia, recuperando también los atrasos. El párroco quiso destinar este dinero a la realización de una obra de arte, un cuadro, que reflejase el mencionado milagro: la aparición de San Esteban y San Agustín, que acuden a enterrar a este benefactor de la Iglesia y luego desaparecen.

En la obra podemos ver dos niveles. En el nivel inferior, aparecen los santos antes mencionados con el cuerpo del Conde y, por encima de ellos, una serie de personajes, nobles de la ciudad, con las cabezas todas a la misma altura. Estas cabezas están hechas con sus rasgos típicos de estilización y palidez, y corresponden a personajes de la época, e incluso al propio párroco de Santo Tomé. En el primer plano aparece la figura de un niño, mirando al espectador y señalando el milagro, que puede ser su hijo Juan Manuel. Toda esta zona está representada con un gran realismo y una gran meticulosidad en los detalles.

En la parte superior está la figura de Jesús y a sus pies la Virgen María y San Juan Bautista. Debajo de ellos, un ángel transporta el alma del Conde hasta el cielo. Detrás de la Virgen, la figura de San Pedro con las llaves del cielo y un poco más abajo los personajes bíblicos David, Moisés y Noé, portando cada uno de ellos los instrumentos que los identifican: el arpa (David), las Tablas de la Ley (Moisés) y el Arca (Noé). En esta parte se representa un mundo celestial, desconocido, y las características pasan a ser plenamente manieristas: colores cálidos e intensos, figuras aún más alargadas, personajes ingrávidos que parecen flotar en el ambiente y que carecen de ningún soporte material en el que apoyarse. A la derecha aparecen una serie de personajes entre los que podemos identificar al propio monarca Felipe II.

El David, de Miguel Ángel

El David, escultura que representa al héroe del Antiguo Testamento que consiguió vencer al gigante Goliat y liberar a su pueblo, supuso un gran reto para su autor por sus enormes dimensiones y por estar realizada en un solo bloque de mármol, pero acabó convirtiéndose en uno de sus grandes éxitos.

Miguel Ángel lo representa como un atleta joven, desnudo y musculoso, reuniendo a su vez toda la belleza helénica del desnudo clásico y la composición equilibrada que transmite el contrapposto, pero con una energía añadida por el escultor y que se refleja en la potente musculatura, en la expresión firme y en el vigor y contundencia de las formas que anuncian ya el Manierismo. En la mano derecha sostiene la piedra y en la izquierda sujeta la honda. Se nos está anunciando la famosa terribilitá que caracterizará más adelante las obras de este artista.

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