Transformación Intelectual en el Siglo XVI: De la Expansión al Orden

Clasificado en Psicología y Sociología

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Este volumen de la Historia Intelectual de Occidente, auspiciada por la Universidad de Yale, versa sobre el siglo comprendido entre 1550 y 1640. William J. Bouwsma, profesor emérito de la Universidad de Berkeley y máximo experto en el período, replantea con brillantez las ideas tradicionales sobre la duración e influencia del Renacimiento, señalando que a mediados del siglo XVI se gestó una nueva concepción cultural, marcada por el abandono del optimismo y la seguridad propios de la etapa anterior. A partir del análisis de los principales nombres de la cultura de ese tiempo (Montaigne, Cervantes, Galileo, Shakespeare, Descartes), el autor traza el panorama intelectual de la época, marcado en primera instancia por una serie de impulsos de expansión y liberación (del sujeto, del conocimiento, del espacio, del tiempo) que generaron a su vez una profunda corriente de desconfianza y duda ante un mundo que se revelaba más complejo de lo que se creía, y que desembocaron en una «cultura de orden» en todos los terrenos sociales, de la política a la religión, las artes o la ciencia.

Esta perspectiva sistémica ofrece la ventaja de que se puede observar y determinar cuál es la fuerza de las soluciones prácticas y de los sistemas de ideas que los contemporáneos, los humanistas del siglo XVI, aportaron, es decir, permite comprobar qué grado de fiabilidad presenta su aparato teórico y cuánto les permitía ver. Desde esta aproximación al otoño del Renacimiento, Bouwsma percibe la existencia de unos ciclos iniciales de liberación que, tras la ruptura inicial de barreras, comienzan a causar ansiedad y temor a los miembros de la comunidad cultural europea. La consecuencia es que, tras el fuerte impulso hacia la liberación que trae consigo el Renacimiento, este mismo impulso provoca una reacción en sentido inverso que acaba reclamando y consiguiendo instalar un régimen de orden en todos los ámbitos de la cultura.


Para Oakeshott: Ser conservador consiste, (...) en preferir lo familiar a lo desconocido, lo contrastado a lo no probado, los hechos al misterio, lo real a lo posible, lo limitado a lo ilimitado, lo cercano a lo distante, lo suficiente a lo superabundante, lo conveniente a lo perfecto, la felicidad presente a la dicha utópica.

Distinguió entre ‘política de la fe’, que se basa en la creencia en la bondad natural de los seres humanos y en la búsqueda de la verdad, y ‘política del escepticismo’, es decir, conservadora, cuyo fundamento se halla en ‘un común esfuerzo para comprender los diversos puntos de vista y buscar un modus vivendi

Su asociación civil vs. asociación como empresa puede ser entendido como una defensa cualificada del liberalismo. En él, Oakeshott analiza el carácter del Estado moderno europeo y su evolución desde la baja edad media hasta hoy como un híbrido entre dos tipos de asociación política. En un tipo, que llama la "asociación como empresa", las relaciones entre los miembros de la sociedad, y de éstos con las autoridades, se dan en términos de un proyecto común, mientras que en otro, que denomina "asociación civil", se dan en términos de reconocer la autoridad de reglas que permiten a cada uno que atienda a sus propios proyectos.

Entre estos dos tipos de asociación hay, desde hace siglos, una tensión irresuelta que Oakeshott trata de comprender mediante un análisis de las creencias y los discursos que les son propios, las circunstancias históricas que favorecen el relativo predominio de uno sobre otro, y las disposiciones del público que les son más afines. Así, Oakeshott piensa que hay cierta afinidad entre la "asociación como empresa" y la disposición de quienes ven la oportunidad del ejercicio de la libertad no como un estímulo y un signo de dignidad sino como una carga.

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